La CAixa de Pensions. Microchanchullos.

Por N.Estebenz Nogal - 11 de Junio, 2009, 13:59, Categoría: Market Merka Productos

Micorochanchullos de La Caixa de Pensions.[1]

A falta de las hojas de reclamaciones nno facilitadas por los establecimientos con los que hayas tenido  un desajuste en el trato bien puedes acudir a las ventanas de internet para denunciar como está el mundo.

Campo de conflicto: oficina de la Caixa de Pensions la más cerca al mercado de Serraparera., en la Avda España de Cerdanyola.Tema: hago un ingreso en mano a una cajera, Pepi Ocaña Romero, que no deja el teléfono  durante  la operación en la que sostiene una conversación personal. Ya tenía pegado el oído al auricular con la cliente anterior sin contestarle a una pregunta que le ha hecho. Le pregunto si me puede atender y sigue dándole bola a su charla. Voy a  otra mesa de consultas, la de Ana María González Málaga, le pregunto cómo es posible que nos sigan cobrando una comisión mensual por el servicio de correo bancario que no recibimos y después de haber pedido por distintas maneras (personándonos y por email) que supriman tal comisión, La ultima demanda nos dijeron que el problema no era suyo sino de otra entidad  bancaria que hace transferencias mensuales (por supuesto era mentira pero fue una forma de quitársenos de encima). La señora González Málaga dice que no puede hacer nada con respecto a esto y que hay que hablar con el director de la oficina expendora de la cartilla. Pido la hoja de reclamaciones, me dice que no me las puede facilitar  porque la directora está fuera en ese momento y que la espere. Digo que no, tomo su nombre y el de la cajera y le digo que ya haré la reclamación por internet. Además le digo que sabe perfectamente que lo legal es tener las hojas de reclamación a disposición del público en el momento en que son pedidas  y no hacerle esperar por este concepto. Ella dice que antes de darlas prefieren conversar (protocolo disuasorio). Le confieso que estoy rebotado con la entidad por un minúsculo detalle y que ahora son dos los motivos de la reclamación por la desatención de la cajera y por no facilitar las hojas de reclamación. En conjunto los detalles y el otro motivo de fondo: el enojo por el cobro de una comisión no autorizada ni legal me llevan a inmortalizar en las páginas de las quejas ciudadanas el nombre de esta entidad. En total  no deja de ser un micro chanchullo (el de ese pago mensual indebido por un servicio de correo postal que no recibimos y que cuando lo recibíamos tampoco lo habíamos pedido). De no haber dejado que esa bola corriera yo no tendría que haber tenido el gusto de tomar nota del nombre de esas dos empleadas y de estar perdiendo el tiempo con esta literatura anecdótica que si bien es enunciativa y se ajusta a la más estricta verdad me quita de otras atenciones elaborativas. Los pequeños detalles hablan de los grandes o de lo no grandes que son las personas y, por supuesto, las entidades y organizaciones. Durante el rato del ingreso tuve la sensación de estar en una verdulería  donde se puede sostener conversaciones en paralelo sin ningún atentado al servicio. No queda nada bien atender sin deferencia al cliente bancario y puesto que la entidad no sabe controlar sus sistemas informáticos o veo porque tenemos que perdonar esos no tan pequeños errores de sus empleados. La mujer de consultas dice que cumple órdenes (esa frase nunca falta en todo escenario de conflicto), muy bien el problema no es con ella, el problema es con una política de entidad cuya imagen se va deteriorando por momentos. Francamente, prefiero tener tratos con mi cuenta on line o con el cajero automático que con los empleados, pero puesto que por esta vía no se puede resolver todo hay que tratarlos en directo y así –al menos en este capítulo- van las cosas.

La realidad, la década día, está repleta de microdetallística. Todoas somos buenoas hasta que  pinchas la cuestión y luego hay un desencadenamiento de pequeños acontecimientos que te siguen recordando que estamos en las antípodas de una actualidad moderna. La modernidad tiene mucho de fachada y de fantasmada. Todo está bien hasta que no aceptas pasar por alto hechos concretos, que por  minúscuclos que sea no dejan de ser hechos. El tiempo que dedico a escribir este artículo cuesta más dinero que el monto de devolución de las comisiones por las que estamos enfadados con esa entidad. Hay un mar de fondo que viene de hace años por otras cuestiones (informaciones triunfalistas sobre un plan de inversión en bolsa, también por impedírsenos domiciliar el pago de la hipoteca en otra entidad) pero es una cuestión de principios. Quien admite dejarse timar por un programa con el que te aplican cargos indebidos está autorizando implícitamente que otro día vengan otros cargos mayores no autorizados. Las entidades bancarias saben que las habilidades matemáticas de la mayor parte de su clientela están a mínimos. Sabe también que un cliente que deposita el dinero necesita ante todo confiar en su banquero y que no desea perseguirlo por operaciones no explicadas ni autorizadas. El banco por su parte está dispuesto a rascar de donde haya para mantener su ritmo de dividendos en alto. Es así que se cobra por todo por libretas y tarjetas también. A quien le vaya bien pagar eso adelante pero no es una posición unánime. Lo ideal sería no tener que ser cliente bancario  pero la vida moderna no permite no serlo. Cuando necesitas liquidez inmediata agradeces que un cajero automático te escupa unos cuantos billetes de curso legal o que con tu tarjeta de debito puedas hacer pagos instantáneos sin pasar por el cajero antes. La vida moderna funciona así. Todo va sobre ruedas hasta que un día por un descubierto de 24 horas tu entidad, esa en la que confías, te pone en números rojos y te  cobra una elevada comisión por descubierto o que te empiezan a cobrar las pequeñas comisiones que al cabo del año, su moto te da para una cena exquisita para dos en un restaurant elegante.

Cuando un banco introduce una normativa de pago por comisiones – y la tendencia es que cada vez se cobra más por todo, ocluido por avisos pro email o sms- enseña sin rubor su racanería. Si no quieres o no puedes  ser cliente bajo estas condiciones no lo seas. ¡Desde luego! Hemos ido dejando la Caixa como entidad en la que hacer todas nuestras operaciones a solo tener una cuenta para hacer unas pocas.

De cada anécdota se saca algún jugo. En esta alta no ha faltado la cucharadita de detritus de la segunda empleada, la que no es la cajera, al decirme que lo que quería era perjudicar a la entidad al pedir la hoja de reclamación. ¡Vaya! ¿Qué se puede esperar con esa frase de una empresa que no entiende que las reclamaciones son para mejorar la calidad de su servicio y cuando menos para cumplir con las ordenes de sus clientes y no con sus chanchullos para mangarle calderillas?

El discurso de la protesta se va engrandeciendo cuanto más tropieza con la disfuncionalidad que no se subsana. No es más que una anécdota secundaria en un mundo lleno de luctuosidades y de crisis graves pero puesto que la empresa motivo de estas líneas no está al margen de las responsabilidad de la debacle económica que está atravesando el país no está de más hacerle saber que algunas de sus actitudes son realmente despreciables.

Posiblemente la cajera estaba atendiendo a un tema personal urgente que no podía esperar a sus horas libres o eso dirá, seguramente la otra empleada vio en un cliente enfadado alguien que había que calmar e su furia, ya que o paraba de decir, pasemos al despacho cuando la conversación tenía visos de convertirse en escándalo en la oficina ante todos.

-No puedes convertir un sitio público como ese en un campo de batalla, boy, ni pelearte por todo cada vez que te encuentras con un  desajuste  -me dirían luego-

Yo discursearía sobre eso tan clásico que toda paciencia tiene un límite y todo va bien si haces un aviso, y luego dos y luego tres, y ves que siguen haciendo caso omiso de ti (sigo refiriéndome a la comisión por el servicio de correo postal bancario que no recibimos). Esa falta de control de las maquinas es la verdadera cara cínica de la entidad. ¿Qué voy a decir? ¿Que son muy  monos y que no pueden controlar los softs que han instalado y que no es culpa suya? Pues no, la Caixa de Pensions es equivalente a oídos sordos. Cuando te nigunean una vez, dos, tres y cuatro. Dices que no puedes ir de segundo mejillero del reino y admites que tu cara está demasiado roja y sulfúrico para seguir presentando la otra mejilla para que te la pateen.

Propongo que instruyan que la famosa entidad financiera cuide esos pequeños aspectos de su actividad, tanto por lo que hace a instruir a sus empleados de cómo tratar al público como por lo que hace a hacer cobros incorrectos, también por lo que hace a las hojas de reclamaciones. A propósito de estas entiendo que en lugar de ser entregados en mano en los establecimientos públicos todos deberían tener una especie de dispensador de ellas para quien las necesitara y tras rellenarlas pedir los datos faltantes del establecimiento y la firma como demostrativo de acuse de recibo de la hoja a dejar in situ.

Volvamos a La Caixa. Cuanto antes resuelva los detalles comentados antes dejaremos de perder el tiempo de una parte y de otra en este asunto. Claro que se me acaba de ocurrir que un bue tema para el Planeta puede muy bien  podría ser transcribir los contenidos, enriquecidos y suficientemente relatados hasta los más mínimos detalles, de las hojas de reclamaciones. A priori cabe suponer que no habría suficiente material para esto porque los ciudadanos y consumidores en general solemos permitir que nos metan demasiados goles sin protestar ¿y si, para variar, o dejáramos pasar ni uno? Posiblemente la cifra actual de reclamaciones en todo el país se multiplicaría por mil o diez mil en menos de un año y entonces sí habría anecdótica suficiente no para una novela sino para varias.

 



[1] http://www.nonoscallamos.com/node/33

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Un mal día

Por Noé Candor - 29 de Marzo, 2009, 14:19, Categoría: Notas de Campo

Estaciono el auto justo delante de las puertas de teatro, el Sant Andreu Teatre, una media hora antes de la función. Mi acompañante se desplaza con  bastones debido a su polio y no es cuestión de que haga pasos extras. La calle  es trecha, ya la conozco de otras ocasiones y de haber hecho esta misma operación. Es la calle Neopátria uno de los nombres más bonitos del callejero barcelonés. E esta ocasión está en obras. En realidad a su entrada había una valla de metal retirada y un disco de prohibido el paso pero que nadie cumple. Puesto que el tiempo necesario para salir del coche es considerable lo monto un poco  sobre la acera aun por terminar para facilitar el paso de otros vehículos. Es una deferencia que pagaré cara cinco minutos después. Yo ya sabía que eso no hay que hacerlo cuando no se tiene la seguridad del estado del firme. Cuando mi compañera está ya fuera lo pongo en marcha  con la intención de buscar un aparcamiento. A los 10 metros, en la esquina contigua, el encargado de puertas del teatro me advierte que acabo de pinchar. Lo dejo estacionado ahí mismo en la esquina dejando para luego la substitución de la rueda. Está lloviendo y confío en que un par de horas después podré hacer el cambio en mejores condiciones. Me  limito a sacar la rueda de recambio de su ubicación bajo el chasis  y dejarla en espera en el portaequipajes.

Esperamos un rato los pocos espectadores dispuestos a seguir la función. No se permite la entrada con los paraguas, para lo que hay habilitado un deja paraguas. Ahí pongo el mío, como es pequeño queda en el fondo. No estoy seguro de esta acción. En realidad me arrepiento de haberlo hecho, tampoco estaba tan mojado como para no llevarlo conmigo. Observo que un hombre mayor sentado en una butaca próxima, con más veteranía que yo en estos detalles, ha metido el suyo y lo encaja cuidadosamente en su funda. A la salida recojo mi paraguas, es el último metido dentro del cilindro de metal. Todavía llueve, al desplegarlo no puedo, una de sus varillas ha sido partida por otro espectador que ha embutido su paraguas dentro del mío rompiéndole. Maldigo mi suerte. Tiro el paraguas y cambio la rueda aunque sigue lloviznando. La de recambio está muy deshinchada. Por un momento pienso que el último usuario la guardó pinchada. El último usuario fue un cuñado o sus vástagos, al que le depositamos el coche en custodia por un año. Lo menciono y lo maldigo por anticipado por si efectivamente guardó una rueda pinchada y se olvidó cambiarla. (¡malditos cuñados!). Observo el vehículo mientras rueda un poco y parece que solo está con muy baja presión. En efecto en la siguiente gasolinera le pongo el kilo y medio de presión de mas que le falta y asunto, en principio, resuelto. En la acera de neopátria el objeto que ha ocasionado el reventón probablemente, más que el pinchazo ha sido el canto de metal de la tira de zócalo que encaja las losas del suelo. Al menos durante el rato de la función he hecho de espectador y me he separado de las adversidades de afuera.

La  asistencia al espectáculo además del rato de entretenimiento me ha proporcionado dos lecciones: no volver a meter las ruedas de mi coche en firme inseguro por mucho que bloquee el paso a los de atrás y no volver a dejar mi paraguas en un paragüero compartido, algo de lo que ya tenía reservas por haber sufrido el cambiazo y quedarme con uno peor al mío, según creo recordar.  Las dos lecciones remiten a un troco común: relativizar la  importancia de la deferencia cuando el riesgo que se corre es probabilísticamente demostrable. Ese paraguas era la primera vez que lo usaba y una rueda pinchada por deferencia no es la primera vez que me ocurre. En otra ocasión en la Gran Vía de la misma ciudad con la misma acompañante  para no perturbar el paso al autobús de línea subí el mismo coche a la acera la cual esta bordeada con un canto muy afilado. Reventé y tuve que cambiar toda la rueda. Una pasta. Evidentemente la lección de entonces no la aprendí lo suficiente. Pregunta ¿Quién es antes, la gente o el coche propio? Respuesta: por supuesto el coche. La deferencia como prioritario no se suele traducir luego en una alta cuota de  solidaridad activa cuando la necesitas. Todo el mundo puede esperar 3 o 5 minutos incluso y emplear la espera para meditar o gozar de la escena. Por cierto puede emplear el tiempo de meditación en considerar porque razón no hay parkings  reservados para minus e las proximidades de espacios culturales o públicos que son o deberían ser los primeros interesados en facilitar el acceso de todo tipo de personas, incluidas las que tienen dificultades de movilidad.

Hay una tercera lección oculta. No existen los malos días, existen los malos planteamientos que los desmontan convirtiéndolos en cubículos de experiencias desagradables que te puedes evitar.

Me apunto todo eso en la agenda mental para no olvidarlo en siguientes ocasiones. No volveré a meter las ruedas de mi coche en suelos peligrosos, no volveré a meter mis paraguas en paragüeros peligrosos, no volveré a dejar mi coche a cuñados descuidados, no volveré a meterme en una calle en obras con un prohibido pasar que tiene toda la lógica de  ser ordenado. No tengo responsable al que criticar. Bajo mi responsabilidad tengo que conseguir otro paraguas y tendremos que pagar por una rueda un coste bastante más elevado que el precio de la taquilla por el espectáculo que fuimos a ver. Paradojas existenciales.

En las observaciones detallescas descubro de mi mismo tal vez mas incongruencias que en el discurso megateórico. Como no puedo ser espíritu puro alejándome de las materialidades seguiré usando coches y viendo interrumpidos mis trayectos por calles cortadas. El mejor paraguas para enfrentar esas eventualidades es el de tener unos buenos criterios. El otro paraguas, podrá esperar. De hecho nunca he sido un buen usuario de paraguas. Para saber ir por la vida con un paraguas hay que ser británico y yo he tenido otras suertes sin ser educado en nieblas y humedades.

El tabú del incesto

Por WalkiriaSumionda - 3 de Marzo, 2009, 18:03, Categoría: Acuse de Recibo

En la Vanguardia del 12X05  Silvia Barnett  elige “he leído lo que te hace tu padre”  por titular de una noticia sobre violación presunta: el caso de un padre que presuntamente por 4 años fue a la habitación de su hija desde sus 12 a 16 de edad para hacerle entre 60 y 80 tocamientos, incluyendo una  tentativa de penetración con un consolador.  El hombre  fue denunciado por su esposa y madre de la pequeña y el fiscal pide 16 años para el acusado. Los temas de violación o presunta violación generan más morbo que la violación misma. Leída con lupa la noticia párrafo a párrafo resulta que todos ellos están dedicados a lo que dicen unos y otros y no da referencia a ninguna demostración. Es la palabra de la chica contra la de su padre y al revés. La chica tiene dos aliados, su madre, conviviente del denunciado y su amigo  conocido por chats de internet, el cual le escribió una carta, espiada por la madre, que fue la que levantó la liebre. Son dos personas que se basan por efecto de simpatía encadenada con la versión de la niña. Puede mentir o no. No lo sé. En todo caso la justicia se distingue por el hecho de conocer la presunción de inocencia mientras no se demuestre lo contrario. Evidentemente creer eso es  artículo de fe. En la práctica se juzga y condena constantemente sin pruebas. Y la impronta de los jueces los convierte en adivinos de no más categoría que los echadores callejeros de cartas con mesita y taburete. Es posible que el hombre hiciera esos tocamientos. Leer cuentos o explicar relatos a nuestros hijos mientras les acariciamos el pelo también son tocamientos. Rascar la espalda no lo es menos. Puesto que el contacto epidérmico más ordinario y la sensorialidad más básica corren el riesgo de ser criminalizadas los padres tendrán que acceder a su paternidad con el código penal bajo el brazo. La sociedad ha olvidado que el despertar de la sexualidad no empieza con la mayoría de edad legal. El placer genital empieza prematuramente en la primera infancia.

El caso que nos ocupa por sí mismo es dudoso. El perfil del violador no es el que mantiene una relación de nutrida  exlcusivamente de caricias. Es el despiadado que fuerza, golpea y penetra, incluso desgarrándolo, a otro que no quiere y con furia e insistencia y repetición para satisfacer su demanda sexual. La  pubertad es la edad del cuerpo en transformación que despierta la curiosidad del mismo sujeto y de los adultos que le rodean. Una chica a los 12 años es una media mujer que levanta miradas. La Lolita de Nabokov de la década de los 50  describe una relación de mando de la niña frente al adulto del que se enamora de ella. El terror cultural al incesto viene determinado por un atávico proceso contra las relaciones endogámicas por la gestación de monstruosidades biológicas. La sociedad tendrá que revisar algún día u otro este tema y repensar la introducción sexual de sus hijos a manos de sus padres, es decir de sus adultos más inmediatos, masculinos y femeninos. La hipocresía social  se viene haciendo la progresista al pensar que los temas sexuales han dejado de ser proscritos por poderlos hablar abiertamente en espectáculos, en la escuela y en casa, pero el tabú pervive tan intenso como en otras épocas de oscurantismo.  Los padres suelen cerrar la puerta de los cuartos de baño cuando se duchan y los preadolescentes suelen avergonzarse de sus anatomías desnudas a partir de experimentar cambios fisiológicos y hormonales. El peso de la vergüenza se combina con una actitud de rechazo a compartir ciertos hallazgos corporales.

Supongamos -repito supongamos- que ese padre, con la vida  a estas alturas ya estigmatizada por le proceso judicial en el que es culpable se demuestre o no lo hecho (difícil por otro lado hacerlo sin pruebas de semen en la vagina de la niña), lo único que ha hecho ha sido caricias asexuales y tan solo la fecunda imaginación de la niña ha puesto el resto. Quizás el fiscal que le pide una barbaridad de años (muchos más que los solicitados por asesinato injusto como el crimen más execrable) reconocería  que la situación se presta a la duda, y que tanto la niña afectada como el padre corruptor deberían beneficiarse de ella. La una por mantener en callado algo  tan traumático para ella por tanto tiempo si así lo era y el otro por ser acusado a partir de una confidencia que puede ser perfectamente una invención hábilmente explotada por la madre (la esposa conviviente) que en una nueva versión de Mia Farrow en todo su mezquino affaire con el cineasta W Allen al que el sistema no le pidió perdón pro ser acusado por la paranoia de Mía,  da por válida la confidencia ante la conjetura de ella en lugar de preguntar al denunciado.  El mismo enunciado periodístico es ya de una lesividad enorme. Un hombre juzgado por violar, es una oración que presupone que tal violación ha existido. ¿Qué diría la periodista que lo ha escrito  si estuviera ella referida en las mismas páginas que escribe por algo similar basado tan solo en la denuncia de aun niño de su barrio en su contra por tenerle tirria por otra razón? S. Barnett es un buen pretexto para explorar un modo de hacer periodismo que lejos de sanar las relaciones humanas y dignificar la comunicación mediática, echa fuego a aquella y deslegitima ésta.

Necesitamos saber cosas, no perder el tiempo en transmisión de conjeturas y en titulares sensacionalistas.  Tal como se han puesto las cosas en este país. Basta que hoy en día una mujer diga algo en contra de un hombre para que su palabra vaya a misa y él a la cárcel. Asistir a la abundante casuística pone los pelos de punta aún más que los peores relatos de Lovecraft no ya por la capacidad sanguinaria de convivientes entre ellos sino por la incapacidad del sistema en hacer indagaciones verosímiles de lo sucedido.  La ley de violencia de género es  discriminatoria en relación al hombre y bondadosa en relación a la mujer. Dentro de un tiempo cuando el estado se haya dado cuenta de la cantidad de vidas que ha contribuido a destrozar, de lo cual no nos cabe ninguna duda que lo está haciendo, frenará su  actitud a la vista de una estadística aplastante de jurisprudencia negligente e ilegal. Mientras tanto contribuirá a una sociedad policial en la que los hijos denuncian a los padres y las mujeres utilizan desavenencias conyugales o diferencias de criterio para denunciar a sus cónyuges y sacarles una buena tajada. ¿Es que alguien duda a estas alturas que uno de los negocios más rentables de hoy en día es casarse con un tonto que ponga el patrimonio para luego echarle de casa aludiendo malos tratos?

La relación sexual entre un adulto y un joven tiende a ser mal vista en cualquier situación. La sociedad no perdona ver a señoronas con chicos jóvenes  (¿cómo admitirla en Marguerite Yourcenar  con su amigo de unos 40 años menor que ella viajando cuando ella era anciana u otras relaciones bipersonales que se han zafado del superego social investido de docta moral y desprovisto de la menor ética?). En este caso se hablará de una lady y un gigolo al que le paga por los favores de su juventud. En el caso inverso una chica con un hombre mayor se hablará de perversión de este en contra de aquella.

Comer juntos

Por JesRICART - 2 de Febrero, 2009, 11:08, Categoría: Notas de Campo

El peligro de proponer comer juntos.

Llamo por teléfono a una amiga para proponerle comer juntos en algún restaurante después de coincidir en un ámbito cultural al que ambos estamos subscritos. Ella[1] se siente seducida por la idea y en algún momento de la conversación dice que no todos los días es invitada por un hombre y que se siente agasajada. En ese momento yo no traduzco debidamente la palabra invitación. Llegado el día en cuestión ella decide por los dos y hace que pague la comida en el restaurant. Para no decepcionarla la pago aunque en el fondo me sienta un estúpido haciéndolo. Me apunto la lección para una siguiente vez que le proponga  a  alguien ir a comer juntos  a alguna parte deberé añadir que cada uno pague los gastos que haga.  Traslado el contexto y lo comparo si en lugar de ser una compañera hubiera sido un compañero al que le hubiera sugerido lo mismo. No creo que infiriera automáticamente que compartir una comida era igual a ir de invitado a ella. La mujer que se coloca en la posición de la invitada en el fondo sigue con el antiguo discurso solicitante de una protección y de una sociedad machista.



[1] Me pasó con una amiga de segundo orden

Ponerse a salvo de las clacas

Por JesRICART - 2 de Febrero, 2009, 11:03, Categoría: Notas de Campo

 

En una de las presentaciones de un libro de poesía y filosofía en la sala Verdaguer del Ateneu Barcelonés, un tipo malcarado de última fila se mantuvo sentado en posición de escorzo y sin mirar en ningún momento a los ponentes del estrado y haciendo gestos de negación para si mismo en solitario. A la hora del intercambio de palabras, el hombre impugnó de llano no haber entendido nada sin atender a la respuesta que tratamos de darle, yo hacía la presentación del acto. El hombre malhumorado y disgustado no atendió a ninguna explicación, se levantó y se fue.  Una media hora después a la salida  nos lo cruzamos (quizás volvió porque había olvidado la cordialidad en su huida precipitada). Seguía con su cara de mil diablos y no contestó a nuestro saludo. La observación de este detalle lo relaciono con otros de espacios entendidos como culturales e incluso emblemáticos como es el caso del Ateneu, donde da la impresión que segregan una especie de claca asistencial no tan interesada en aprender o enseñar o en compartir saber sino en reducir la factura de la calefacción de sus casas yendo a ocupar asientos en lugares calientes donde lo que menos les interesa es lo que se dice y quien lo dice. Sugiero ponernos a salvo de esa claca despreciable que nunca van a hacer intervenciones verbales en positivo y van a negar todo mérito a quien toma la palabra o la escribe, negándose a aceptar autorías que se salgan de las cuatro reglas que aprendieron en algún momento dado de sus biografías y se les quedaron como fijaciones fosilizadas.

Tanqueray. Un breefing para beberlo

Por JesRICART - 31 de Enero, 2009, 16:37, Categoría: Publicilandia

 

Cuando un producto quiere plantear una nueva campaña para ganar un sector o aumentar sus cotas de inserción en el mercado, suele hacer una prevaloración de distintas líneas publicitarias. Para llegar a una conclusión fiable están las empresas de estudios de mercado cuya solvencia sugiere la confianza en sus consejos.Éstas para proponer argumentos en profundidad organizan reuniones cualitativas con  perfiles de consumidores de ese tipo de producto para que den su valoración de ese tipo de marca y ,sobre todo, de la forma de publicitarse. Silvia Roca es una de esas empresas intermediarias para la gestión de unos fondos con los que convocar tales reuniones entendidas como cualitativas y son sacar la mayor información con un tiempo de 2o3 horas,por las cuales son remunerados los asistentes. Sinopsis de una reunión: Silvia Roca contratada por Tanqueray como cliente convocó a 8 sujetos masculinos para que dieran sus opiniones sobre  carteles-propuesta e publicidad que deberían aparecer en páginas de periódicos de máxima tirada. La sala de reunión con su equipo (grabadora de sonido y cámara de video)aguardó a 8 sujetos masculinos que previamente habían estado esperando en una presala, todos con cara de póker y sin romper el silencio.

 

Una vez dentro de la sala de operaciones, las rondas de reuniones iban colocando palabras a favor o en contra de las imágenes del producto: impacto, frescor, hipnótica, selecto, calidad, categoría, transgresora y otras muchas. La psicólogo que administrativa el tiempo y las pautas para ir mostrando una a una las fotos de una serie que parecía eternizarse, quería captar lo esencial de ese puñado de asalariados para dar una opinión.después de 3 horas colmadas por 6000 pts asignadas a cada opinante, no creo que  la empresa extrajera  más elementos de los que a priori se pudieran inferir. En las fotos pesaba más lo nefasto y lo aleatorio que lo magistral ,pero no solo eso, solo una foto se podía salvar de la quema, por ostentar un punto de originalidad, tal vez en rebelión contra los protocolos clásicos. Repasándolas se podía adivinar una misma clase de instrucciones y de mano ejecutora detrás de los  bocetos(primeros planos del producto sobre alfombras de minifotos repetidas de limones, vasos con hielo o sellos de lacre: un verdadero insulto a toda mirada artística)y quizás un lapsus efervescente de creatividad en otra (donde sugería la perversidad  adúltera,socorriéndose con la clásica estrategia de la modelo, y del hombre conquistado por ella.).Cabe preguntar si las reuniones cualitativas se justifican y se amortizan, en particular cuando se les quiere hacer jugar el rol de club de sensaciones sobre propuestas y se les castra las iniciativas para proponer creativos. ¿No sería más rentable convertir esas en esa segunda parte que les es negada, habida cuenta de las deplorables propuestas de algunas iniciativas publicitarias?

La funeraria y la velocidad

Por JesRICART - 31 de Enero, 2009, 16:36, Categoría: Publicilandia

No corra nosotros no tenemos prisa. Valla publicitaria en México. Slogan de una funeraria. Posiblemente hay que estar muerto para que el balance definitivo de las verdades quede concluido y no se llame a más engaños. Aquí tenemos una preciosidad literaria.Una joya de la reflexión audaz en manos de una empresa dedicada a la venta de féretros y suponemos que al resto de gestiones para tratar con cadáveres en su último dia de presencia pública. Hasta donde nos consta no ha sido ningún zombie quien ha soplado al oído de los mánagers tal frase.Habrá sido alguien con suficiente ironía y sentido del humor para representar a la perfección lo que puede sentir un muerto una vez consolidado como tal. Todo aquello que en vida damos una importancia tremenda: correr es una de ellas, resulta que carece de toda lógica.¿Quien lo puede saber mejor que el muerto que ya no va a ninguna parte y debe saber, si de muerto se puede saber algo, ni hay parte alguna a la que ir.? El caso es que el texto tiene un doble sentido y el más oculto es el más hilarante:el que realmente da el zarpazo a la cara de los transeúntes. La funeraria sabe que todos van a tener que acudir a sus servicios, un dia u otro la gente la palma y necesitará una caja donde meter sus despojos (aunque últimamente ya se hacen de cartón pero este es otro tema).el funerario siempre está ahí esperando (él o  alguien de la saga empresarial a la que pertenece). No tiene ninguna prisa, de hecho no abastece la demanda de muertos que piden sus cuidados. Ni los muertos tienen ya prisa ni los empresarios que visten y encajan a cadáveres la tienen.de hecho los cadáveres tienen que esperar su turno para ser adecuadamente cuidados.La carretera es una expenduría diaria de muertos  que cuando no lo eran  bastantes pasaban por debajo de este slogan sin hacerle el menor caso.

 

 

La piratería de CDs

Por YASHUAbcn - 31 de Enero, 2009, 16:33, Categoría: Publicilandia

Para nuestra sorpresa gente de la valía de Miguel Ríos o Ana Belén se han prestado a un spott contra la piratería de los cds bajo el argumento de que consumirlos puede acabar con el arte. Estamos seguros de que toda copia de un original que no tiene que pagar derechos de autor y patentes a las empresas intermediarias que tienen la exclusiva de su reproducción puede reducir sustancialmente los beneficios tanto de empresarios como, indirectamente, de artistas. Pero de eso a que sea un sabotaje al arte hay una gran distancia. Recordemos algo: desde que existe la obra de arte en el soporte que sea y la posibilidad de su reprografía por el medio que sea, siempre ha habido quien la ha propagado en facsímil cuando no ha podido acceder al original. De no haber sido así el arte seguiría estando en las arcas minoritarias de quiénes pudieran poseerlo. De este modo, por la vía de la reprografía en masa la sociedad en su conjunto puede acceder a los originales. A eso se le denomina piratería, aunque el pirata de las películas eras el que se llevaba el botín de los barcos o de las rutas comerciales para usufructos privados., Esta piratería reproductora a bajos costes lo que hace es propagar la cultura y el arte en lugar de socavarla. Ya habían arremetido contra ella en la época de las cintas de cassette audio y video y por supuesto en las fotocopisterias de los libros. ¿cuantos miles o decenas de miles de universitarios hicieron sus carreras con dossieres de fotocopias sin comprar libros? ¿son todos ellos piratas? Veámolo de otro modo, por favor Miguel, y Ana y demás sumados al slogan, de verdad creéis que los vendedores sobre mantas van a acabar con el arte.Dejadles un margen de beneficios para ellos, y pensad que el fenómeno generalizado de la  reprografía que no paga impuestos finalmente determinaría que estos no sean tan elevados, al resituar al mercado al nivel real del poder adquisitivo de la demanda.

Revital ¿Palabra, de quien?

Por Néstor Estebenz Nogal - 31 de Enero, 2009, 16:31, Categoría: Publicilandia

Revital” “...palabra  de Jimmy Jimenez Arnau”. El anuncio radiofónico  trata de convencernos que para momentos de desánimo, coyunturas inactivas o personalidades en baja forma, basta tomar una ampollita de este  revital para volver a la vida con la plenipotencia exigida para el caso. La voz de quien la pone, alguien que se ajusta al perfil del vividor de definición clásica, heredero de nombre y de imagen sin pegar golpe, entretiene sus ratos en algunos programas de telebasura, por los que debe de cobrar y en esta  clase de publicidad  que admite dos pequeñas consideraciones. Una, la de acudir a la pócima mágica para remontar una situación somática y anímica concreta; y dos, el aval de un nombre. Bueno. Stop. Lo primero se ajusta a la normativa publicitaria de depositar la confianza en un producto estimulante cuando el sujeto humano está más preocupado en cambiar su figura de cara a la galería que en concederse tiempo para reposar o para preguntarse por qué se encuentra mal. ¿Es tan terrible estar en baja forma? ¿Es que el cuerpo no necesita un respiro de vez en cuando? ¿Para qué hay que mostrar siempre el lado fantástico de la cara y no su lado oculto o severo? Peor en ese sentido la objeción es compartida contra un montón de productos que vienen a tapar las apariencias sin resolver las marejadas de fondo. Por lo que hace a “palabra etc...” hace de la frase el verdadero distintivo de este anuncio. Posiblemente la casa publicitadora le ha salido barato el tema porque el susodicho pone la frasecita en radiofonía de mañana y acaba siendo una penetración que ataca sin preaviso. La frase tiene su mérito. Debería haberse popularizado. Ante cualquier cierre de contrato, duda ante una respuesta o afirmación, habría que decir la coletilla de “palabra de Jimenez Arnau”. Incluso cuando un árbitro pitara falta el jugador podría negarle el pitazo con la consabida frasecita negando la evidencia. El humor popular no da para tanto y la cosa no se ha popularizado. Ni siquiera  me consta que Pedrito Ruiz o CruzyRaya lo hayan incorporado a sus diálogos basados en el ridículo ajeno.¿Pero a quien caramba le importa la palabra de este tipo? ¿Es que tiene palabra? ¿Hace discursos lúcidos? ¿Es inteligente? ¿Se puede aprender algo de él? En su honor puedo decir que tuvo algún momento de gloria con algún libro hablando de los entre-bastidores de la casa de poder de este país aunque no fuera más allá de las cucadas de los entre-vestidores. 

Un trío entre yogures

Por JesRICART - 31 de Enero, 2009, 16:28, Categoría: Publicilandia

Yogures Muller. Un tipo que está muy bien sale con su yogurcito hablando de las excelencias de tomarlo para mantenerse en forma. La verdad es que es francamente atractivo. Viste de chandal y se va a hacer footing. Otro, más bien esmirriado, también anuncia el producto camino de entrar de la casa  de donde ha salido el otro, invitado a entrar por una guapísima que le dice “¡vamos! se ha ido a correr “.La ultima escena es que el uno está haciendo flexiones o algo así y el otro comparte la cama con su esposa. Es una historia al completo que el publicista nos cuenta sin pérdida de  las señales principales y que tanto para el chico guapo como para la mujer que le pone los cuernos-para usar la expresión clásica al respecto-  como para el amante, el producto anunciado va perfectamente aunque formen partes tan distintas de una historia. Hay un peligro, quizás los maridos engañados dejarán de tomarlo para no ser derrotados en la horizontal por el chico del barrio atento a la ocasión o el repartidor de la leche (bueno, ese no, que de esos ya no quedan) o estos incrementarán las ventas para poderse acostar con la mujer de su jefe. No puedo hablar de la marca del yogur en cuestión como experiencia degustativa porque no lo he probado, o no tengo noticia consciente de haberlo hecho. En lo que sí puedo posicionarme es en la experiencia de asistir a un anuncio donde el guapo no es el mejor parado y el antihéroe por excelencia es el que disfruta como un oso.  Parece que hay una tendencia creciente de la publicidad a darle la vuelta a las cosas y a escapar de los patrones tradicionales en la manera de contar las historias. Vale la pena seguir con atención este cambio de registro. El objetivo de la publicidad es inducir a una compra, en este caso me han inducido a imaginar la secuencia de cómo el que va a cuidar su físico y su look es suplantado por quien le importa un carajo la imagen, posiblemente porque tiene otros valores, detectados por la chica atractiva del trío. ¿quizás la tiene más larga? La historia que contar, me pregunto.

 

 

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