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La inteligencia crepuscular. Jesús Ricart

15 de Octubre, 2005, 1:23

Por @ 15 de Octubre, 2005, 1:23 en Biblioselección

El crepúsculo de los hombres. Historia desconocida de una transición es la traducción que Edaf ha adoptado para el titulo originario La Revolte de la Terre de Satprem. En este caso la traducción adaptada recoge más la esencia de este breve texto que su traducción literal. La revuelta de la tierra no es tanto la proposición del autor como la confirmación del ocaso humano y su transitoriedad en este mundo en el que su narcisismo se halla en bancarrota.  Satprem filtra los elementos clave de su biografía que le llevaron tras la segunda guerra mundial a una época de tinieblas y búsqueda hasta que encontró en el dictum de Sri Aurobindo y  en la obra de Madre un consuelo a su espíritu y una razón de ser a su vida.

Sostiene que la gloria humana está en que es puente de su proceso, no meta. Constituido en eje transicional queda descartado como un fin en sí mismo y, aún más, como un modelo estable a seguir. Coloca al ser humano por encima de sus diferencias étnicas, sus ubicaciones geográficas o sus divisiones fronterizas. No duda en calificar esa superextructura de barbaries.  Impugna la capacidad humana de devorar: desde saberes a carnes    “Nos llenamos de todo ¿pero quien se llena de algo?” El poder por tenerlo todo no proporcionarlo el poder de su goce integral y menos aún de su transformación en saber. El ser humano sigue un proceso objetivo no controlado por sus recursos intelectuales. “La evolución de una especie (cualquiera añado) no se sitúa en lo que piensa de si misma. “[1]Cabe preguntar si esta tesis para el conjunto de las especies se puede constituir en excepción en el caso de la humana. La inteligencia está en su crepusculidad, todavía. El alumbramiento de un nuevo ser parece chocar contra los límites de la inteligencia humana. El hombre está sujeto a sus miserias intelectuales y a sus limitados recursos de su consciente. La muerte, más que la vida parece ser el principal acto evolutivo: “vivimos en la muerte”[2] Para Satprem la definición de las condiciones de la vida en realidad esconde la definición de las condiciones de muerte. La muerte es lo que permite la renovación y la re-gestación.

Coloca en el –399 con la muerte de Sócrates un proceso de fatalidad para Occidente. Es taxativo al hablar del fin del imperio humano en lugar del fin de un determinado imperio geopolítico. Arremete contra lo humano por encima de focalizar al enemigo que lo manipula. Al mismo tiempo reconoce la obstinación de una simple célula y la implacabilidad de su presencia. Se atreve a hablar en nombre propio repudiando el plural literario del nosotros para buscar cobijo. De su experiencia en el horror como prisionero teoriza  la devastación del hombre”  por encima de la prepotencia de los nazis que probó en carne propia y por la que murió en alguna de sus cavernas. Satprem se hizo distinto después de ser pasado por la experiencia de la crueldad. Confirma la inercia destructiva del ser humano que siembra por todas partes.  Deplora las revoluciones que no revolucionan nada y que escenifican las hornadas de hombrecillos cada vez más montruosos con una voracidad insaciable. El objetivo es una transformación total del ser que implica una renovación del cuerpo. Define “un hombre es toda la tierra planteando una pregunta”[3] y “el individuo es toda la especie, no son dos cosas separadas”[4]consciente de la condición humana no se engaña sobre si mismo admitiendo el dolor al averiguar a su enemigo encerrado en su propia piel. Se desmarca del deseo de la inmortalidad sino de la consciencia de hacedor de muerte en transición. El proyecto del “nuevo ser es un peligro para todos. Lo desordena todo.”[5] No da una esperanza de llegada a ninguna parte. Ni siquiera la da para la búsqueda “¿dónde buscar?¿Cómo buscar...en algo que no existe aún?”. Defensor de la evolución cree que “en cada paso evolutivo ha habido alguna clase de moribundo que siguió vivo” su idea del vivir como la muerte que vive lo desembaraza del miedo principal de la angustia. Su tesis principal de futuro lo pone en la consciencia a la cual define como poder. Hasta el punto de que “todo puede ser hecho por la consciencia”. Aunque exagera al  universalizar  que el poder en las cosas prácticas esté en manos de la consciencia .

Libro de interés y de lectura rápida sin demasiada exigencia reflexiva que divulga un inusual punto de vista desfetichizando implícitamente el ejercicio narcisista de la condición humana.

 



[1] Satprem p.23

[2] Satprem p.24

[3] Satprem p.66

[4] p.66

[5] p.71

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