Agosto del 2008

El inquilino cubano

Por Noé Cástor - 8 de Agosto, 2008, 2:08, Categoría: Notas de Campo

José Ramón García vino del lejano Holguín a hacer un posgrado en la reputada Universidad Autónoma metropolitana, según avistamientos latinos.Un programa doctoral para su cubana patria sería hipervalorado.Eso le llevó a alquilar una pieza en  el apartamento que yo tenía para eso. Vino engañado de una agencia de mediadores que por la información le cobró 150 dólares y yo le dejé la habitación por un 20% menos de lo previsto para ajustarme a la información equivocada. Lo agasajé e invité y pronto descubrí que  era un fidelista con el que no me iba a poner de acuerdo en los debates políticos. su modo de interpretar historia y realidad cubana no me llamaron la atención lo suficiente como para indagar más informaciones. aún así, traté de instarlo a que colaborara en tanto que periodista de profesión y locutor de radio para proyectos de innovación. Admitió algunos textos pero no se comprometió en ningún asunto. Eso sí participó en un buen número de tertulias de las que yo hacía de alma mater para ayudarle en sus relaciones personales y para que acabara de aterrizar en la cultura local. Y lo hice contraviniendo mi criterio de no mezclar inquilinos en otras áreas de relación.Su tendencia a monologar no lo hacían muy apreciable y sus tics reverenciales de cultura sureña tampoco.

Pasados los 4 meses de pacto para el uso del alquiler en las condiciones tratadas, optó por irse ya que se le hacía muy pequeña  la habitación. Fue cortés y correcto en todo momento y aunque no aportó ningún contenido especial a la relación,cumplió con lo acordado, que en una relación de inquilino-casero eso ya es mucho. Simplemente se demoró en 6 días en dejar la pieza según el día acordado. en el período de estancia  no escapó a la nómina de sujetos sucios de tan considerable tradición. La verdad es que usar el wc o la cocina era un asunto de riesgo sanitario y él no dejó las cosas mejor de lo que estaban,aunque tampoco las empeoró. En lo esencial no hubo queja de su  paso y  presencia salvo por una costumbre arraiga a consumir lámparas sin usarlas y tener el aparato de tuve continuamente en marcha.se ajustaba al perfil de otros marinos solitarios que a falta de relaciones creativas, se sumergía en  la pantalla estimulativa como su salvavidas cotidiano. como digo no desarrollamos grandes conversaciones salvo algunas en los que entendí demasiado categórico en sus postulados. Tales como “la informática no necesita  enseñanza, basta abrir un programa y lo descubres todo enseguida por ti mismo” o “la publicidad obliga a la gente a consumir”, además de referidos sobre la política cubanista. Un cubano en toda regla, posiblemente contentado con  el programa aprendido en la facultad de comunicación costeado por algún ministerio. No sé si como becado se sintió satisfecho.Como inquilino sería otro nombre a olvidar pronto y con alguna anecdótica para aumentar la galería de los desgraciados, como la de aquel día en que se le ocurrió meter una bandeja con aceite dentro del horno y casi provoca un incendio,u otros días, en los que la comida quemada invadió edificio y taponara fosas nasales. Con el otro huésped mantuvo la cordialidad del acento y las distancias aconsejadas.Finalmente se fue recibiendo su parte proporcional de la fianza.solo una semana y media después pude averiguar que  no falto a la cita con los miserables, al dejar  restos  de ascos.Las sábanas usadas  sin sacar de la cama y restos de comida en  platos y ollas.Si Joseramón dejaba su sombra así ¿qué no harían los otros que le sucederían? A estas alturas yo ya no me preocupaba de dejar lo común en condiciones para los siguientes, puesto que no por eso dejarían de deteriorarlo. Lo más práctico era ajustar el precio en función de la carga de limpieza que heredaban al  contratar el espacio.De Joseramon me quedé con la dirección de Holguín,pero difícilmente me acordaría de él para visitarlo. A partir de una cierta saturación de personal es difícil que alguien deje suficiente huella como para preocuparse por lo que continua haciendo o a dejado de hacerlo. El esta en la lista de los cordiales para brindarle idem en caso de coincidencia pero no para buscarlo por alguna necesidad. El que hacía ostentación de corrección y  orden  no era  precisamente un gentleman en cuestiones domésticas.Más bien un papanatas, al que por cierto le salía muy bien el cocido de pollo con patatas: imágen esta de mejor recuerdo que cualquier otra.

 

 

El mosca muerta

Por Noé Cástor - 8 de Agosto, 2008, 2:04, Categoría: Teatre

Alguien del barrio le dio las referencias de que alquilaba habitaciones.Llegó con una decisión pre-tomada de hacerse con una lo antes posible.Al parecer por lo que dijo se había ido de la casa paterna y estaba pagando más de 40mil pts al mes en una pensión no saliéndole para nada a cuenta.Le hice las preguntas de casero obligadas,en cuanto a si tenía ingresos o trabajo,respondiendo a ambas cosas que sí,pero contradiciéndose inmediatamente diciendo que estaba en un cambio de empleos.A pesar de detectar su lapsus le ofrecí la habitación pequeña.Le conté los protocolos básicos y lógicos,sobre higiene,sustitución de rotos,día de pago,usos de objetos,cierres de puertas para que los olores de la cocina no invadieran el resto del apartamento  y le repetí más de una docena de veces que no me tratara de vd sino de tú.Como colofón le insistí que cualquier objeción o problema que encontrara me llamara a mi número particular y me lo dijera.

 

 El chico parecía sacado fuera de la modernidad,con una gestualidad de miedo y bastante inseguro impropio totalmente de los 27 años de edad que contaba, pero pareciendo buena persona, a pesar de que los primeros días de estar alojado no cumpliera ningún horario laboral.Ya de entrada no pudo pagar el depósito ni los mínimos asegurándome hacerlo a corto plazo.A lo cual contraviniendo mi criterio de prevención, accedí. Sus solicitudes de demora de plazo de pago fueron continuas.Una media docena de veces.Por experiencia sabia que quien no puede hacer frente desde el principio a los primeros pagos suele ser un acertado pronóstico de insolvencia pero quise confiar en él,en parte porque su llegada al apartamento coincidió con el último período de estancia de Ana Verdasco la loca, la cual lo sometía al parecer a sus hemorragias verbales.Carlos,un chico tímido y timorato no podía aguantar a una cincuentona obsesiva que lo perseguía y lo insultaba por el pasillo y por la cocina. El chico,con pocos argumentos,llegó a confesarme que además de encerrarse en la habitación se había armado con una barra de tubo y que iba de ella a la cocina llevando consigo un cuchillo como arma de defensa de la otra. Esa confesión me aterró, porque demostraba con total certeza que a la loca conocida había que añadir otro patológico todavía por conocer. La Verdasco a pesar de ser puntual y buena pagadora tenía los días contados en el domicilio y precipité su partida de un modo aparatoso y escandaloso,prefiriendo al tal Carlos.El había venido para estar bastantes meses y eso me interesaba, algo que le pregunté y que suelo preguntar aunque algo sobre lo que se suele mentir al responder . pero desde el principio el chico demostró no estar a la altura de las circunstancias. A nivel doméstico, ni limpiaba los cacharros y los fuegos de la cocina, ni su suelo, además de usar una toalla, un bote de miel, un frasco de colonia que no eran los suyos por no citar en detalle  lo poco atento que era con la tapa del wc dejándolo invariablemente pringado de sus goteos.el último en llegar a un alojamiento y un lugar de convivencia no se da cuenta de que sus incorrecciones no solo son fácilmente detectables sino que además llevan el sello de su personalidad.

 

Mis escasos tiempos en el apartamento y las pocas coincidencias con él (casi siempre tenía que sacarlo de su habitación para hablar,ya que no se dejaba ver, y entendía que tenía vergüenza de sí mismo por estar en deuda conmigo y no poder cubrir los pagos en las fechas prometidas) además del asunto-Verdasco,me hicieron tenerle una cierta consideración y no llenarlo de objeciones o críticas.Además le facilité un pequeño artefacto de televisión que a pesar de su mala visión lo exprimía como si fuera un caramelo pasando eternas horas a su lado.Tenía la predisposición para teleadicto,algo que conectaba con su antigua adicción a las drogas,que confesó en otro momento.

 

El problema, o su problema económico, era que al parecer había confiado en un patrón que al no pagarle a él,él no me podía pagar a mí. Además había un precedente de una deuda antigua que nunca cubrió de más de cienmil pts con él.Lo extraño es que había estado haciéndole mas de 20 días reales de trabajo sin pedirle -según me dijo-ningún anticipo, y entraba en un monólogo de aspavientos en contra de aquél sujeto impresentable profiriendo toda clase de amenazas propias de alguien que no pisa en la realidad. De lo que no se daba cuenta,es que si el había confiado en la palabra de un pagador que no la tenía en las fechas prometidas, a su vez él tenía una palabra en la que no se podía creer, y yo desde luego no le creí,por eso  cuando ya estaba al descubierto debiéndome más de una semana de alojamiento, le emplacé-con una nota-a su pago o a que contactara conmigo.Eso al parecer,junto con su poco orden mental le llevó a contestar con otra,cargada de una extraña valoración que en ningún momento se atrevió a decirla cara a cara. No hay nada peor que alguien tímido y desatrevido y opaco que no se atreve a decir lo que piensa de un modo franco y directo,porque puede llegar a tener cualquier clase de reacción inesperada. Me vi como un tonto hospitalario que le había estado dando cuartel durante más de un mes sin beneficiarme para nada de su estancia allí.(Obviamente el único interés que tenía tenerlo o aguantarlo era el económico, no el hacer de cuidador paternal,algo que en el fondo no entendió nunca, y que reprochaba en su memoria escrita). Carlos, todo un mosca muerta jugó sus bazas de buen chico,cuando en el fondo actuó siempre como un hipócrita no respetando los mínimos de las condiciones domésticas y actuando como un verdadero caso en los descuidos.En el momento en que dejó su habitación, se olvidó parte de sus enseres,dejando la puerta y la luz abierta y actuando como suelen hacer los cobardes de toda la vida, no dando la cara.Enfrentado a un ataque de vergüenza de sí mismo  por saberse descubierto en lo que verdaderamente pensaba pero que no se atrevía a decirme,emprendió la huida dejando un débito de 5mil elementales pesetas más el coste de rotos y desapariciones ( el mango de un cazo, un llavero, un despertador...)

 

El moscamuerta vino a confirmar algo clásico en las experiencias caseras (las mías y las de otros).No se puede admitir a nadie sino tiene la mínima capacidad económica para hacer frente a una fianza y a un pago por adelantado.Todo lo demás,incluido el feeling, las confidencias y hasta una amistad rudimentaria,viene luego, si viene-algo por lo general hipotético-.Cualquier intercambio de información con otras caseras,confirma lo dicho.El dia en que casualmente encontré su nota-protesta junto a la papelera donde creía no deberme dinero y yo en cambio sí estar en deuda con él por el asunto Verdasco traté de localizarlo el teléfono familiar y hablé con su madre. Es duro decirle a una madre un comportamiento mezquino de un hijo y anunciarle al medio día sus intenciones de no pago y llamarla de nuevo por la noche para confirmárselas.A ninguna madre debe gustarle pasar por el trance de tener que enfrentarse a los descubiertos, irresponsabilidades y errores de un hijo inmaduro, incapaz de hacer un mínimo cálculo de futuro. El chico,por supuesto descentrado fue burlado repetidamente por un patrón y quiso a su vez ser burlador de alguien más inteligente que él, olvidando que el mundo es más pequeño de lo que uno cree y que su nombre puede sonar alguna vez asociado al epígrafe de morosidad.Y al hacerlo queda comprometido el nombre familiar. Pero el principal inculpador de su futuro sería él mismo, por saberse un sujeto sin palabra y con la cara girada, algo que le seguiría avergonzando mientras lo recordara,si guardaba un mínimo de honestidad delicada consigo mismo. Evidentemente su paso por la pequeña experiencia de hostería la enriqueció,recordándome una vez más no aceptar a nadie sin capacidad de pago.El venia a  confirmar que hacer favores resulta muy caro para no mencionar que un inquilino interesa si paga dentro de un plazo y una cantidad prevista, y que el dinero no es el mismo si lo hace a fragmentos y fuera de los plazos. La madre pareció entender lo sucedido y quiso asumir el feo de su hijo,asegurando el envío de las 5mil por giro,a las que no insistí en añadir el coste de los rotos y desapariciones más el tiempo que tuve volcar en todo el tema (cambio de cerradura y  llamadas, más el hecho de contar con que la habitación sería para él durante un plazo asegurado y luego incumplido),más de otras 5mil.Cantidades exiguas al fin, por las que uno es capaz de quedar marcado  por su condición de jeta  y deshonesto. Otra invitación más al vivir para ver.

 

 

El primate gutural

Por Noé Cástor - 8 de Agosto, 2008, 2:02, Categoría: Teatre

Ya por teléfono mostró una amplia base decisoria.Llamó varias veces y finalmente acabó por convencerse que la oferta de precio era interesante. Interrogó sobre si podían ser dos compartiendo la habitación y afirmé que sí  conviniendo una cantidad baja con ellos.A su llegada  hice las preguntas de rigor sobre si tenían medios económicos tanto él y como su compañero(Andrés) y profesión  mas o menos asegurada.  Respondieron afirmativamente. Ambos, procedentes de Uruguay llevaban poco tiempo en el país y habían pasado una breve temporada en Blanes.Su objetivo era instalarse en Barcelona, y Dance Royal los aproximaba pero intuí su poco interés por quedarse mucho. tras una primera paga típica, desglosada en una mensualidad más un depósito, a partir de la segunda ya hubieron solicitudes de pagos demorados y reducción de depósito dadas sus dificultades financieras. Por lo que pude ver, durante las primeras semanas  permanecía hasta muy tarde en el dormitorio y no seguía horario laboral alguno.Ser engañado al respecto del punto de una fuente de ingresos asegurada, no  me creó mayor indignación partiendo de la base de que la práctica de la falsedad es una de las más extendidas. No obstante me preocupaba su ritmo excesivamente doméstico que se prolongaba hasta tarde en la habitación,llenándola de humo y por  tener la puerta abierta  enviándolo al resto del apartamento.El tema tabaco fue uno de los caballos de batalla.No ha sido en la única situación.Y por supuesto la condición de meter el humo -de meterlo en alguna parte- de puertas para dentro y no contaminar de mal olor el resto de las dependencias e invadir la cavidad de los pulmones ajenos,es una de las condiciones sinequanom mas claras que establezco para dar un habitación. El chico asentía con la cabeza y con unas emisiones guturales a modo de acuse de recibo sin oirle jamás pronunciar un sí claro.Bajo su guturalidad metía todo lo que podía su atribuible caradura. Con poco más de veinte años de edad, no obstante había crecido lo suficiente como para parecer contar con el doble y cuando al fin consiguió un trabajo diario a través de un contacto inmobiliario,como contactador de apartamentos en venta o como promotor inmobiliario, se transformó en un señor igualmente guturual pero camuflado por una presencia de trajeado. Inexplicablemente su compañero y al parecer muy amigo, le hacía costado, a pesar de su diferencia de edad y  su mejor calidad  y calidez humana. Las idas y venidas al centro de lo gran urbano y  la falta de dineros suficientes acabaron por  que  Andrés pensara en otro sitio y que el Gutural regresara a su país para unas tramitaciones documentales con el interés de volver y reincorporarse a su trabajo de promotor.Le aseguré que para la vuelta,de volver, no lo admitiría sino era capaz de cumplir la condición de no fumar en los espacios comunitarios como la cocina. Algo que admitía a nivel de un pitillo o dos después de las comidas, pero no veinte  o más,cuando se aglutinaban en el pequeño espacio con el tablero de ajedrez y el mate,él,Andrés y Monchi que le había venido como anillo al dedo la caída de una peña, que convertía el apartamento en una taberna, a él tan patoso y  periclitado para irse a buscar la vida de relación fuera de casa.

 

Invariablemente cualquier amonestación a Gutural le correspondía sus asentimientos de primate, aunque alguna vez negara evidencias en una práctica ordinaria de negar la responsabilidad de pequeños destrozos fruto de un no darse cuenta. Cuando al poco tiempo de haber llegado al fin se fue de mañana temprano sin haberlo visto, cumplió con el rigor formal de la devolución de las llaves y no se llevó nada que no fuera suyo. Durante el tiempo que estuvo recibió bastantes llamadas de familiares y amiga dejados en su país y en una especie de clandestinidad muy metida en sus fascias y su fonalidad hablaba largos ratos sin que se le pudiera entender nada, aunque obviamente  a mí no me interesara en lo más mínimo lo que pudiera decir.Así mismo si alguna vez llamaba y tomaba yo el teléfono preguntando por Andrés,tenía enormes dificultades para entenderle dada su baja vocalización. Con todo, su convicción de que los comienzos de todo inmigrado  son duros le llevaron a compartir una habitación por  un precio que sería de los más rentables, aparentemente, aunque los costes de luz generados fueran los más altos.Su paso y su ida quedaron para poca reseña y recuerdo.

 

Observatorio de Personalidades

Por Noé Cástor - 8 de Agosto, 2008, 2:00, Categoría: Teatre

Cualquier lugar es susceptible de instalar un observatorio. Si el sitio más inactivo lo permite mucho mas lo permiten los sitios con una cierta concurrencia o paso de gente.

Las conductas humanas son la producción continua de espectáculo o al menos de curiosidades de las que la antropología puede sacar alguna lección y el voyeur una cierta satisfacción tomándolas como espectáculo. Una casa de huéspedes es un lugar tan bueno como cualquier otro para tomar nota del paso de la gente por él. Seguramente es mejor incluso que un hotel en el que el anonimato queda más preservado. En aquella y en particular en las antiguas pensiones castellanas se daba una cierta hibridación entre casera e inquilinos. De hecho lo que aquella guisaba lo guisaba para ella misma y para todos y la hora de comer era sagrada. El concepto de “a pensión completa” hacia girar toda una farándula filosófica en torno a sus significados secretos. Antiguos caserones o grandes pisos permitían alquilar varias habitaciones y reunir en el comedor como si de una familia muy bien avenida se tratara a huéspedes desconocidos entre si. Mi experiencia como inquilino de estas pensiones fue más bien escasa en un periodo de transeúnte que tuve por ellas aunque recuerdo todavía  su sabor a anonimato y a sopas de maravilla. Cada vez que voy a Bilbao y paso cerca del Nervión cuento la anécdota si hay alguien que me acompaña en aquel momento como en una ocasión me echaron de una pensión de esa zona por utilizar una luz supletoria para leer en la cama antes de dormir, una de esas luces con pinza que se enganchaba al cabezal de las camas. La casera consideró que esa segunda lámpara no estaba contemplada en el arrendamiento de mi cama en una habitación compartida de tres.

La experiencia de ser residente de pensiones no tiene nada que ver con haberlo sido de hoteles. Hay clases. El viajero que se instala en un hotel es un señor o va de tal, el que lo hace en una pensión es un obrero que apenas si gana para sobrevivir. Aquel puede tener la categoría ínfima de viajante que va con su maletín representando artículos, este es a lo más un inmigrante que si ha cambiado de ciudad no ha sido por su pasión geográfica sino por la obligación de encontrar trabajo. Según uno u otro asi son sus discursos y asi son las conversaciones en las horas de las comidas en las pensiones o en las horas del aperitivo en los bares de los hoteles de los otros.

Las pensiones de antes en realidad eran habitaciones abiertas en las que cada día la casera o la chacha de la casa se ocupaba de la limpieza, un poco siguiente el criterio hotelero pero también como criterio para control de quienes mentían en el establecimiento.

Yo tenía una cierta asignatura pendiente con el puesto de casero. Alguna vez mis cálculos para disponer de un trabajo fácil de llevar que me dejara mucho tiempo libre habían pasado por esa perspectiva: usar o reciclar una vieja mansión con espacios

Pareja con bebé

Por Noe CÁSTOR - 8 de Agosto, 2008, 1:57, Categoría: Notas de Campo

Eran los inquilinos que constituían los números 19 y 20. Los admití provisionalmente ante  una situación de emergencia. Ambos super jóvenes y con un bebé de 11 meses. No hacía falta ser un lince para adivinar que les esperaba como mínimo una década colmada de problemas. No reunían las condiciones mínimas de solvencia pero aún así los acepté. El, procedente  de Rabat, y ella de  la Europa codiciada. Él vino de avanzadilla y tomó la decisión también por ella. Acordamos un trato provisional de una estancia de un par de semanas, que  intuí que incumplirían. El, ajustándose a una especie de pulsión por hacerse pasar por correcto, limpió o hizo ver que limpiaba todo lo que pudo con un continuo decir de frases del tipo “no te arrepentirás” ”puedes confiar en mí” como coletilla de fondo,  objetó algunas cuestiones de la habitación, no sin razón, por pequeña. Es obvio que quien acude nada mas conocerte a esta clase de fraseología es porque algo de su credibilidad le falla a sus propios ojos o ha recibido con anterioridad los efectos de la desconfianza por un motivo u otro.

 A los 5 días exactos el apartamento  o lo poco que podía ser usado en común estaba doblemente sucio desde que se habían instalado, a pesar de los aspavientos higiénicos de la llegada. Por supuesto la hora y día acordado para una reunión y planificar  su continuidad la incumplieron una y otra vez.

Admití a los dos  a partir de una llamada de una monja de un convento local del que ni siquiera tenía noticia de que existiera. Se trataba de una pareja de jóvenes con bebé incluido, del que me enteré de su existencia después de instalarse. Sin duda alguna no tenían donde caerse muertos pero el modo de acceder hasta mi territorio no tuvo nada que ver con la honestidad. La monja tampoco me habló de  una criatura por medio. Adiviné que la caridad tenía sus límites y necesitaban deshacerte de ese  paquete familiar lo antes posible. Para quedarse conmigo y de acuerdo con un criterio inviolable tuvieron que pagar por adelantado además de una fianza la cual no depositaron. A las pocas semanas en horas intempestivas el tipo me llamó para decirme que se iban y que le devolviera el dinero. Con los marroquíes siempre es difícil consolidar un trato. Ni siquiera cuando están las coas habladas y repetidas es suficiente. Recomiendo que si alguien tiene tratos con marroquíes en calidad de inquilinos ponga las cosas por escrito. Para mi era obvio que si contratas una habitación para un mes y la has pagado sigue siendo un acto que rige hasta final de mes aunque la abandone antes. No, este chico no lo entendía así. Podría estar comiendo un plato en un bar de comidas devolverlo a la mitad y pagar solo la mitad por él porque ya habría saciado su hambre o lo que fuera. Acepté devolverle el dinero a pesar de romper su compromiso y quedamos en el estudio a la hora indicada. Lo encontré absolutamente caótico, con ropa metida en la lavadora todos los cacharros por medio etc. Cuando vino llamo a la puerta porque además había perdido la llave. Por la mirilla vi que se hacia acompañar por un tipo mal carado. Aún así les franquee la puerta a los dos. El chico parecía muy nervioso. Tal vez estaba drogado. Le dije que no tenía inconveniente en devolverle la parte del dinero correspondiente de aquel mes pero que antes recogiera todo. Lavo de mala gana y recogió un par de cosas. Luego hice que me acompañara hasta un cajero para darle la cantidad correspondiente. A la hora en que quedamos para que viniera a recoger su ropa y trastos. No lo hizo. Lo dejé todo en el vestíbulo del inmueble y de allí los recogieron a otra hora. Seguramente perdí un juego de llaves y tuve que cambiar la cerradura.

Esta historia no tiene el menor valor casuístico. Debe haber sucedido y continuar sucediendo esto mismo tantas veces a lo largo de tantas ciudades que no puedo por menos preguntarme como se puede ser tan estúpido (yo) y aceptar darle la llave a tipos que no tienen el menor aspecto para darles una confiabilidad. Este marroquí fue uno de los tres a los que decidí confiar mi territorio y que confirmó el sesgo que padecen si no todos ellos, bastantes o suficientes como para no querer arriesgarme con ningún otro. El criterio le puede sonar a racista a un marroquí que lea esto y que se considere ser honesto y cumplidor de su palabra. Si es asi reconocerá que tiene la mala suerte de pertenecer a una cultura en que eso no suele funcionar demasiado. Antes de alquilar habitaciones alguien que se ocupaba de hacerlo también ya me había comunicado que por principio no las alquilaba nunca a marroquíes. También había escuchado opiniones de las voces de estos que al tratar de alquilar pisos e identificar su origen les decían que ya estaban alquilados. La verdad es que hay una prevención general en contra de ellos. Hay razones de fondo que la apoyan.

Pasado un tiempo coincidí una vez con ese niñato  en la calle. Ni le saludé ni me saludó. Hay gente que forma parte de una nebulosa explosiva con la que es mejor no cruzarse.

La galería de indeseables daba cuenta anecdótica y estadística a escala menor per fidedigna de un tipo de personajes comunes en los bajos fondos humanos. Posiblemente la mayoría de seres humanos hijos de la miseria y de la indigencia lo que tenían por peor no era la falta de dinero o de pocos recursos sino que no se tenia a ellos por personas. Entretanto un bebé esperaba recibir las injurias existenciales a causa de unos padres mediocres. El por precipitar pagar su salvoconducto en Europa enganchándose a una blanca, y ella por tonta y pava con un cuerpo bombón y en edad suficiente para engendrar pero con una cabeza bastante estropeada como para entender algo.

Tras su paso dejaron además de cosas sucias algunos rotos. Ni recuerdo sus nombres ni sus caras. Los primeros deben estar todavía en el pequeño fichero.

No hay tanta gente en la que puedas confiarle un espacio como para volver a el y no encontrarlo totalmente desmontado. Cuando estoy de huésped en casa de alguien trato de no cambio ningún objeto de sitio, ni dejo las cosas utilizadas sucias o desordenadas. Si yo puedo hacerlo pienso que los demás también pueden hacerlo. El único sentido para aguantar a un inquilino es la pasta que deja. En el caso de la pareja con bebé no dejaron ni siquiera esto y sí la mala sensación del tonto de querer echar una mano a gente que no se la merecía.

 

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