El mosca muerta

Por Noé Cástor - 8 de Agosto, 2008, 2:04, Categoría: Teatre

Alguien del barrio le dio las referencias de que alquilaba habitaciones.Llegó con una decisión pre-tomada de hacerse con una lo antes posible.Al parecer por lo que dijo se había ido de la casa paterna y estaba pagando más de 40mil pts al mes en una pensión no saliéndole para nada a cuenta.Le hice las preguntas de casero obligadas,en cuanto a si tenía ingresos o trabajo,respondiendo a ambas cosas que sí,pero contradiciéndose inmediatamente diciendo que estaba en un cambio de empleos.A pesar de detectar su lapsus le ofrecí la habitación pequeña.Le conté los protocolos básicos y lógicos,sobre higiene,sustitución de rotos,día de pago,usos de objetos,cierres de puertas para que los olores de la cocina no invadieran el resto del apartamento  y le repetí más de una docena de veces que no me tratara de vd sino de tú.Como colofón le insistí que cualquier objeción o problema que encontrara me llamara a mi número particular y me lo dijera.

 

 El chico parecía sacado fuera de la modernidad,con una gestualidad de miedo y bastante inseguro impropio totalmente de los 27 años de edad que contaba, pero pareciendo buena persona, a pesar de que los primeros días de estar alojado no cumpliera ningún horario laboral.Ya de entrada no pudo pagar el depósito ni los mínimos asegurándome hacerlo a corto plazo.A lo cual contraviniendo mi criterio de prevención, accedí. Sus solicitudes de demora de plazo de pago fueron continuas.Una media docena de veces.Por experiencia sabia que quien no puede hacer frente desde el principio a los primeros pagos suele ser un acertado pronóstico de insolvencia pero quise confiar en él,en parte porque su llegada al apartamento coincidió con el último período de estancia de Ana Verdasco la loca, la cual lo sometía al parecer a sus hemorragias verbales.Carlos,un chico tímido y timorato no podía aguantar a una cincuentona obsesiva que lo perseguía y lo insultaba por el pasillo y por la cocina. El chico,con pocos argumentos,llegó a confesarme que además de encerrarse en la habitación se había armado con una barra de tubo y que iba de ella a la cocina llevando consigo un cuchillo como arma de defensa de la otra. Esa confesión me aterró, porque demostraba con total certeza que a la loca conocida había que añadir otro patológico todavía por conocer. La Verdasco a pesar de ser puntual y buena pagadora tenía los días contados en el domicilio y precipité su partida de un modo aparatoso y escandaloso,prefiriendo al tal Carlos.El había venido para estar bastantes meses y eso me interesaba, algo que le pregunté y que suelo preguntar aunque algo sobre lo que se suele mentir al responder . pero desde el principio el chico demostró no estar a la altura de las circunstancias. A nivel doméstico, ni limpiaba los cacharros y los fuegos de la cocina, ni su suelo, además de usar una toalla, un bote de miel, un frasco de colonia que no eran los suyos por no citar en detalle  lo poco atento que era con la tapa del wc dejándolo invariablemente pringado de sus goteos.el último en llegar a un alojamiento y un lugar de convivencia no se da cuenta de que sus incorrecciones no solo son fácilmente detectables sino que además llevan el sello de su personalidad.

 

Mis escasos tiempos en el apartamento y las pocas coincidencias con él (casi siempre tenía que sacarlo de su habitación para hablar,ya que no se dejaba ver, y entendía que tenía vergüenza de sí mismo por estar en deuda conmigo y no poder cubrir los pagos en las fechas prometidas) además del asunto-Verdasco,me hicieron tenerle una cierta consideración y no llenarlo de objeciones o críticas.Además le facilité un pequeño artefacto de televisión que a pesar de su mala visión lo exprimía como si fuera un caramelo pasando eternas horas a su lado.Tenía la predisposición para teleadicto,algo que conectaba con su antigua adicción a las drogas,que confesó en otro momento.

 

El problema, o su problema económico, era que al parecer había confiado en un patrón que al no pagarle a él,él no me podía pagar a mí. Además había un precedente de una deuda antigua que nunca cubrió de más de cienmil pts con él.Lo extraño es que había estado haciéndole mas de 20 días reales de trabajo sin pedirle -según me dijo-ningún anticipo, y entraba en un monólogo de aspavientos en contra de aquél sujeto impresentable profiriendo toda clase de amenazas propias de alguien que no pisa en la realidad. De lo que no se daba cuenta,es que si el había confiado en la palabra de un pagador que no la tenía en las fechas prometidas, a su vez él tenía una palabra en la que no se podía creer, y yo desde luego no le creí,por eso  cuando ya estaba al descubierto debiéndome más de una semana de alojamiento, le emplacé-con una nota-a su pago o a que contactara conmigo.Eso al parecer,junto con su poco orden mental le llevó a contestar con otra,cargada de una extraña valoración que en ningún momento se atrevió a decirla cara a cara. No hay nada peor que alguien tímido y desatrevido y opaco que no se atreve a decir lo que piensa de un modo franco y directo,porque puede llegar a tener cualquier clase de reacción inesperada. Me vi como un tonto hospitalario que le había estado dando cuartel durante más de un mes sin beneficiarme para nada de su estancia allí.(Obviamente el único interés que tenía tenerlo o aguantarlo era el económico, no el hacer de cuidador paternal,algo que en el fondo no entendió nunca, y que reprochaba en su memoria escrita). Carlos, todo un mosca muerta jugó sus bazas de buen chico,cuando en el fondo actuó siempre como un hipócrita no respetando los mínimos de las condiciones domésticas y actuando como un verdadero caso en los descuidos.En el momento en que dejó su habitación, se olvidó parte de sus enseres,dejando la puerta y la luz abierta y actuando como suelen hacer los cobardes de toda la vida, no dando la cara.Enfrentado a un ataque de vergüenza de sí mismo  por saberse descubierto en lo que verdaderamente pensaba pero que no se atrevía a decirme,emprendió la huida dejando un débito de 5mil elementales pesetas más el coste de rotos y desapariciones ( el mango de un cazo, un llavero, un despertador...)

 

El moscamuerta vino a confirmar algo clásico en las experiencias caseras (las mías y las de otros).No se puede admitir a nadie sino tiene la mínima capacidad económica para hacer frente a una fianza y a un pago por adelantado.Todo lo demás,incluido el feeling, las confidencias y hasta una amistad rudimentaria,viene luego, si viene-algo por lo general hipotético-.Cualquier intercambio de información con otras caseras,confirma lo dicho.El dia en que casualmente encontré su nota-protesta junto a la papelera donde creía no deberme dinero y yo en cambio sí estar en deuda con él por el asunto Verdasco traté de localizarlo el teléfono familiar y hablé con su madre. Es duro decirle a una madre un comportamiento mezquino de un hijo y anunciarle al medio día sus intenciones de no pago y llamarla de nuevo por la noche para confirmárselas.A ninguna madre debe gustarle pasar por el trance de tener que enfrentarse a los descubiertos, irresponsabilidades y errores de un hijo inmaduro, incapaz de hacer un mínimo cálculo de futuro. El chico,por supuesto descentrado fue burlado repetidamente por un patrón y quiso a su vez ser burlador de alguien más inteligente que él, olvidando que el mundo es más pequeño de lo que uno cree y que su nombre puede sonar alguna vez asociado al epígrafe de morosidad.Y al hacerlo queda comprometido el nombre familiar. Pero el principal inculpador de su futuro sería él mismo, por saberse un sujeto sin palabra y con la cara girada, algo que le seguiría avergonzando mientras lo recordara,si guardaba un mínimo de honestidad delicada consigo mismo. Evidentemente su paso por la pequeña experiencia de hostería la enriqueció,recordándome una vez más no aceptar a nadie sin capacidad de pago.El venia a  confirmar que hacer favores resulta muy caro para no mencionar que un inquilino interesa si paga dentro de un plazo y una cantidad prevista, y que el dinero no es el mismo si lo hace a fragmentos y fuera de los plazos. La madre pareció entender lo sucedido y quiso asumir el feo de su hijo,asegurando el envío de las 5mil por giro,a las que no insistí en añadir el coste de los rotos y desapariciones más el tiempo que tuve volcar en todo el tema (cambio de cerradura y  llamadas, más el hecho de contar con que la habitación sería para él durante un plazo asegurado y luego incumplido),más de otras 5mil.Cantidades exiguas al fin, por las que uno es capaz de quedar marcado  por su condición de jeta  y deshonesto. Otra invitación más al vivir para ver.

 

 

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