La bifuracación en la cola
Ikea pero también en Día y otros establecimientos de consumos sucede-o puede suceder- que haya una sola cola común de espera para dos cajas de pago. Llega un momento en que esa cola se bifurca en dos optando por una u otra caja. Hacerlo tiene algo de lotería pues tal vez la caja elegida sea la más lenta. No hacerlo y espera a que se desaloje una de las dos cajas para acudir a ella puede significar una bronca de los que vienen detrás, creyendo que les toca esperar más por demorar la decisión´ de en que caja meterse. He podido observar broncas en torno a este tema y yo mismo me vi sobrecogido por el acontecimiento de una señora de 20años que venía detrás mío y que optó por colarse descaradamente por estar aguardando unos minutos para decidir a qué caja ir sin, por supuesto, obligar a que esperaran más los otros clientes. Hice la siguiente reflexión: si el personal no tiene el mínimo de capacidad de cálculo para saber que la bifurcación anticipada de una cola no la abrevia, ¿cómo va a tener conciencia para enfrentar sus destinos históricos y asumir capacidad política para auto organizarse socialmente? En otros países hay carteles públicos en los que instruyen cómo hacer las colas en las paradas de buses o cómo aguardar al metro en los andenes. No hace mucho se tenía que indicar- con sendos carteles- al personal que no debía escupir en el suelo si no en las escupideras. ¿Cuántas décadas harán falta para enseñar que un cliente que hace cola puede esperar hasta el último momento para decidir que caja se desaloja para ir a pagar a ella? Lo mismo, curiosamente, que se hace ante los cajeros automáticos de los bancos, en que aquí sí se ha sumido una cola unificada sin bifurcar hasta el final.
Seguiremos observando el cromo de las incidencias cotidianas.