Viajar en ascensor.
Tener la necesidad de usar el ascensor comunitario es algo que no está exento de peligros. ¡Afortunados aquellos que viven en plantas bajas por poder prescindir de ellos!, pero incluso estos pueden topar con el furor del evento en sus desplazamientos del garaje a la planta baja. Pues bien en estos viajes uno se arriesga a muchas cosas pero solo comentaremos dos de las tópicas: una encontrar invadido el camarín con el humo que ha pasado por tráquea y pulmones de alguien ajeno que aunque no tiene porque ser un tísico, puede dar un cierto repelús; y dos, dar con pelos de perros de los amantes caninos que los sacan a pasear para hacer ejercicio peo que no lo inician desde las mismas escaleras. Pelos, humo y pavas aplastadas configuran un decorado que permite emplear estos minutos arriba y abajo con el elevador sobre el respeto humano y enjundias parecidas.